Aun en lo bueno
Lo has sentido antes: ese silencioso anhelo de algo más.
Aun cuando la vida parece plena por fuera, algo dentro de nosotros sigue doliendo.
Fernanda vio esto en su compañero de trabajo, John.
Llevaban ya un tiempo trabajando juntos en una granja porcina en Chile, pasando largas jornadas entre el polvo y el calor. Sus conversaciones solían versar sobre la familia, el trabajo y la vida, pero nunca sobre Dios. John parecía contento. Tenía una buena vida: hijos, nietos, un trabajo estable. A menudo le decía a Fernanda que le iba bien.
Pero algo seguía sin encajar para Fernanda.
«Lo tiene todo», pensaba ella, «pero le falta algo».
Fue entonces cuando recordó la revista Esperanza que tenía guardada en el cajón de su escritorio. La sacó y comenzó a compartirla con él, con gentilezaa.
«Dios es lo más importante, lo primero en nuestras vidas, es el pilar más importante que sostiene todas las cosas», le explicó.
Después de pronunciar estas sencillas palabras, le mostró abiertamente la revista a su compañero de trabajo: «Aquí se habla de ello».
John abrió las páginas y se detuvo. Dentro había una colección de salmos y, en un instante, fue como si se hubiera transportado al pasado. Su abuela solía leerle esas mismas palabras cuando era pequeño. Los recuerdos despertaron algo profundo en él.
Años atrás, se había plantado una semilla. Y ahora, en un día cualquiera en la granja, Fernanda estaba regando esa semilla, simplemente diciendo «sí» al impulso del Espíritu Santo en su corazón.
Fernanda estaba encantada. La granja a menudo se sentía solitaria y aislada: días largos y sucios con poca conexión humana. Pero ahora lo veía de otra manera. Ella estaba allí por una razón. Gracias a su trabajo, pudo dar esperanza a un hombre que la necesitaba.
Porque aun cuando alguien parece tenerlo todo, sigue necesitando a Jesús.
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