Aprovechar el momento
Aprovechar el momento

La mayoría de nosotros lo hemos experimentado.

Una llamada, una carta o un mensaje de texto que pone todo tu mundo patas arriba.

Para Ana María, ese momento llegó cuando perdió a su querido padre, Daniel, a causa del COVID-19 en 2020.

Estaba muy unida a su papi. Era su pilar de fuerza y su voz de la razón.

Por si fuera poco, Ana María no pudo darle la despedida que se merecía. Las normas sanitarias de Perú obligaban a enterrarlo lo antes posible para evitar más infecciones.

Ana María y sus dos hermanas no podían permitirse comprar una tumba en el poco tiempo que tenían. Así que alquilaron temporalmente una tumba hasta que pudieron reunir dinero suficiente para un lugar permanente.

También decidieron posponer el funeral hasta que se permitieran las reuniones y pudieran dar a la familia ampliada y a los amigos la oportunidad de presentar adecuadamente sus respetos. Ana María rezó a Dios para que les diera los recursos necesarios para darle una despedida digna.

Finalmente, todo encajó a finales de 2022. Ana María decidió celebrar el funeral el 2 de enero de 2023, el cumpleaños de su padre. Por fin estaban allí todos los que ella podía imaginar: tías, tíos, sobrinas, sobrinos, la querida familia y amigos de su papi.

Al mirar a su alrededor, al grupo de personas reunidas para honrar a su padre, Ana María se dio cuenta de algo: Dios había creado para ella una oportunidad única de compartir el Evangelio. El funeral había reunido a gente de cerca y de lejos. Sabía que algunos de sus familiares ni siquiera habían oído nunca la Buena Nueva. No había mejor momento para compartirla con ellos que éste.

Pero hablar en público la ponía nerviosa. Ya estaba emocionalmente agotada por el largo proceso del entierro. Una duda tras otra empezaron a filtrarse en la mente de Ana.

Armándose de valor, Ana María se recordó a sí misma que su papi habría querido que se compartiera el Evangelio en su funeral. Así que se levantó y dijo a los presentes que su padre estaba en el cielo porque había entregado su vida a Jesús. Ana María habló del plan de salvación de Dios, e instó a sus familiares y amigos a aprovechar ahora la oportunidad de hacer las cosas bien con Él.

Todos escucharon atentamente y, para alegría de Ana María, once personas entregaron su vida a Jesús. Cada una de ellas recibió una Biblia de la iglesia asociada a ShareWord Global, El Refugio, para que les sirviera de guía mientras crecían en su relación con su Padre celestial.

Y para Ana María, no había mejor forma de honrar el legado de su padre que guiar a familiares y amigos hacia Cristo durante su funeral. Su repentina muerte había demostrado lo frágil y temporal que es la vida. Compartir el evangelio no sería algo puntual para su familia y amigos, sino un estilo de vida continuo.

A partir de ese momento, Ana María aprovecharía al máximo cada oportunidad para hablar a la gente del amor de Jesús.

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